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miércoles, 12 de marzo de 2014

BIBLIOTECAS 2014

10 RECETAS PARA SEGUIR INNOVANDO

Escrito por Rozer Lozano en  ThinkEPI.       

1. “Menos es más”. No hace falta acumular volúmenes para ser importante. Si tu espacio físico no estuviera ocupado por estanterías con miles de volúmenes que apenas se usan, podrías readaptarlo para dar respuesta a otras necesidades de tus usuarios. Los depósitos cooperativos permiten modernizar los espacios y crear edificios innovadores sin apenas obras ni costosas inversiones. Si tu red bibliotecaria no dispone de depósitos cooperativos, utiliza siempre que puedas el préstamo interbibliotecario para suministrar al usuario títulos de poco uso, en lugar de tenerlos inmovilizados en estanterías ocupando un espacio inútil y costoso de mantener.
2. “ No compres, alquila”. Analiza si vale la pena comprar “por si acaso”, y no te importe sustituir la propiedad de la información por el acceso a la información. El usuario desea la información, procura localizarla y servirla en el menor tiempo posible. Catálogos colectivos, plataformas de libros electrónicos, la compra por internet, el uso del préstamo interbibliotecario, entre otros recursos, son tus grandes aliados para ello.
3. “No almacenes por si acaso”. Moderniza la “gestión de la colección”. Lo más importante no es tener una colección de miles de volúmenes, aunque sea “equilibrada”, sino el uso que el usuario hace de esa colección. Una biblioteca es importante sólo si es útil a sus usuarios. Evalúa el uso de la colección introduciendo el criterio de “circulación” de estos volúmenes, y conocerás todo aquello que no se utiliza suficientemente como para ocupar un espacio.
4. “ Desecha hábitos y conceptos viejos”. Aprovecha para “limpiar mentalmente” la biblioteca, para replantear prestaciones y poner al usuario realmente en el centro del servicio. Utiliza las redes sociales para captar sus necesidades y expectativas, responde a ellas en la medida de tus recursos y posibilidades. Replantea las actividades sin valor añadido, no seas víctima del pasado ni de la herencia. Decide que desechar y cambia con datos e información objetiva.
5. “Cero burocracia”. Replantea procesos, procedimientos, hábitos de trabajo, formularios, etc. Todo lo que no aporte valor añadido al servicio, replantea si realmente sirve y en todo caso evalúa el coste que tiene en comparación con lo que te aporta. Con datos objetivos puedes decidir mejor.
6. “Concentra, prioriza y cambia”. No podemos ofrecer todo, mejor concentrar los recursos en las prestaciones que el usuario necesita hoy y ser suficientemente ágiles para cambiar mañana. Prioriza el núcleo del servicio bibliotecario, identifica la “razón de ser” de tu biblioteca, y ofrece estas prestaciones con la máxima calidad posible. Separa todo aquello que sea secundario o irrelevante. Las necesidades reales de los usuarios han de ser el motor de tu biblioteca. Identifícalas, no las presupongas. Ningún servicio es para siempre. Lo que ha sido útil hasta hoy, puede que no lo sea mañana.
7. “Sé eficiente en la gestión”. Optimiza la relación coste/calidad óptima, desechando todo aquello que no aporta valor adicional desde el punto de vista de servicio al usuario.
8. “Haz visible tu biblioteca”. El usuario es tu aliado, hazte visible a él, dale a conocer cifras, datos, presupuestos, flujos de trabajo. La gestión del “libro abierto” ayuda a que el usuario se implique en la calidad de los servicios. El hecho de que el usuario conozca más cómo se desarrolla un servicio y los recursos de los que se dispone, favorece el que sus expectativas sean más realistas, porque sabe aquello que puede esperar y lo que no. Introduce en la medida de lo posible la gestión participativa con los usuarios: comisiones de usuarios, amigos de la biblioteca, etc.
9. “Trabajadores con ideas”. Fomentemos la proximidad con el usuario. El personal de atención al público es el más importante porque está en contacto directo con el usuario y puede identificar rápidamente sus necesidades, expectativas, problemas y puede plantear a la organización soluciones, nuevas prestaciones y cambios. Hagamos caso de sus ideas.
10. “Organización flexible”. Introducir el concepto de “flexibilidad” en algunos ámbitos funcionariales es complicado. Pero la realidad es que la biblioteca, como toda organización en esta época de cambios acelerados, necesita personal polivalente, flexible y abierto al cambio permanente. Poder ofrecer nuevos e innovadores servicios dependerá cada vez más de esta adaptación al cambio de las personas, porque seguramente implicará dejar de prestar algún otro servicio menos útil y por tanto implicará cambios en las tareas cotidianas.
Fuente: Grupo Think EPI Disponible en: http://www.thinkepi.net/bibliotecas-en-2014-10-recetas-para-continuar-innovando [consulta 12 de marzo de 2014]